Comida

Comiendo en una casona porfiriana

Santa María la Ribera siempre ha sido una de mis colonias favoritas, que aunque ya la están convirtiendo en una Condesa con barras de café, edificios eco-hipsters y cocina de autor, siempre será muy agradable comprarte un helado en la Michoacana y caminar por sus calles admirando sus casonas. Y eso de que la estén convirtiendo en una colonia NO popular lo digo como sarcasmo, ya que no es nuevo en este barrio, pues esta colonia fue el primer fraccionamiento de la ciudad con contar con todos los servicios públicos, como escuelas, pavimentación, museos, parques y agua en la época del porfiriato, es decir, la clase media porfiriana se compraba su casita de "campo" (o sea que no estaba en el primer cuadro de la ciudad) en la Ribera, no por nada logramos ver casonas con los acabados más finos y techos de 4 metros.

En una de esas bonitas casonas está el restaurante La Sabina, cuyo placer radica en estar en un lugar muy agradable, rodeado de lucecitas, comida rica, mucha amabilidad y cero pretensión.

 

copas_la sabina
comedor_ La Sabina
pizza y vino_la sabina

El menú es muy variado, pero todo tiene un toque diferente, por ejemplo;De entrada te puedes pedir unos tacos dorados de pato, un trío de tostadas de lomo de atún, dedos de queso envueltos en pasta, costillitas de jabalí o ceviche de carne, mis favoritos de la vida siempre serán los taquitos de pato acompañados con una salsa agridulce o unas costillitas.

Si eres un poco más clásico o no te gusta probar  cosas diferentes siempre podrás pedir una deliciosa pizza, que es cocinada en un horno de leña, con masa delgadita y con ingredientes muy variados, desde el típico jamón, hasta prosciutto con arúgula e higos.En cuanto al tamaño de la pizza es el exacto para dos personas tragonas que han pedido una entrada y que por nada del mundo perdonan el postre.

 

Los precios son razonables, las entradas van de los $75 a los $170, TODAS las pizzas cuestan $165 y  los platillos como corte de carne o lasagna están desde $190.

Las bebidas son una de sus especialidades, han dedicado todo un menú a su mixología, dónde uno de los invitados principales es el mezcal, siempre que venimos a este lugar pedimos diferentes bebidas y nunca nos han fallado en sabor y calidad.

El único pero que yo le pondría a La Sabina es que los postres son malos (nunca he entendido porque los arruinan atascándolos de chocolate Hersehy's) y que en fechas especiales como 14 de febrero se llena mucho, y aunque hagas reservación el servicio es lento (pero sólo en días especiales, si vas un día equis,todos los meseros son muy amables).

Fuera de eso es uno de mis lugares favoritos, si un día andan por el museo de geología, sacandole fotos al kiosko Morisco o viendo como bailan en la pequeña alameda, no duden en darse una vueltica por ese precioso lugar.

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